martes, 10 de septiembre de 2013

LOS JUEGOS DEL HAMBRE

Este artículo fue publicado en Tecnifica (www.tecnifica.es) el 05/07/2013

He querido titular mi artículo como la famosa novela de Suzanne Collins (después llevada al cine), porque su argumento es transportable a la situación actual de nuestro sector.

Como todos sabréis (le pido perdón al que no lo sepa si le destrozo una lectura), y simplificando, la novela va sobre una sociedad en la que una pequeña parte vive muy bien, a costa de que otra muy amplia malviva, hasta el punto de pasar hambre.

La gente que pasa hambre tiene la posibilidad de obtener comida del estado a cambio de una papeleta para un sorteo. A mas veces que pides comida más posibilidades de que te toque (bueno, le toca a tus hijos). Al que le toca, no le tocan los “cupones de los ciegos”. Al desafortunado le toca jugarse la vida junto con otros desafortunados en un “reality show” en el que todos juegan contra todos, y el último que queda con vida (porque se trata de matarse) gana, o mejor dicho, no pierde. Ponen la vida en juego a cambio de un mendrugo de pan.


Pues bien, creo que este es el panorama que tenemos ahora mismo en la profesión (y lo digo en el sentido panprofesional, incluyendo junto a los Aparejadores, a Arquitectos e Ingenieros). Tenemos a unos señores que tienen en su mano el trabajo, y que nos lo ofrecen aprovechándose de nuestra necesidad, de nuestro hambre, y lo hacen por una cantidad irrisoria, como si de un mendrugo de pan se tratase. Mientras, el técnico, carga con cada trabajo que hace, su mochila de responsabilidad civil. Una responsabilidad mayorada a consecuencia del poco tiempo que le puede dedicar (mucho menos del que le dedicaría en condiciones normales), porque tiene que atender una cantidad tremenda de encargos para poder sacar lo necesario para llevar el mendrugo a su casa. El día que, Dios no lo quiera, pase algo, verá como se pone en juego su patrimonio, lastrándolo de por vida.

Sirva todo lo anterior como introducción a lo que vengo a denunciar. Los Certificados Energéticos (CEE) a 90 €, como las famosas ofertas que hemos visto en los últimos días. Y tal como hablo de las CEE podría hablar de las ITE, o de las Licencias de Aperturas, o de todo nuestro desarrollo profesional.

Voy a analizar cuál sería el coste mínimo de un CEE en nuestro país: Quiero reseñar que el coste no es el precio, porque los precios son libres, y que cada uno pone el que quiere, o el que puede.

Estaremos de acuerdo en que ningún trabajador debería cobrar por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Estaremos también de acuerdo en que un Técnico Cualificado debería tener un salario muy por encima de ese mínimo. Pero vamos a hacer una barbaridad, para tratar de explicar otra. Vamos a suponer que a ese Técnico le pagasen el SMI.

El SMI está en 645,30 €, repartidos en el año en 14 pagas, por lo que el SMI anual es de 9034,20 € (todo ello según BOE). Comoquiera que hasta los peor pagados siguen manteniendo su derecho a un mes de vacaciones, dicho salario ha de ser “completado” en 11 meses de trabajo efectivo. Suponiendo 20 días laborables por mes, nos da un coste laboral por día de trabajo efectivo de 41,06 €/día (821,29 €/mes).

Pero no es solo salario lo que hay que tener en cuenta. Tenemos que tener en cuenta el resto de costes laborales. El coste más barato sería considerar al trabajador autónomo (o falso autónomo, tan de moda ahora). La modalidad más barata para un Técnico es optar por la mutualidad alternativa al RETA, lo que supone un gasto mensual de 205,38 €/mes.

Además de estos gastos hay que considerar el de la colegiación y el Seguro de Responsabilidad Civil (SRC), obligatorio lo primero, y lo segundo también en algunas CCAA, y en el resto altamente recomendable. La colegiación supone una media de 30 €/mes, y el SRC, en su modalidad más económica, que es un seguro de prima fija tipo “tasadores” (para pequeños trabajos como la CEE), supone un coste mensual de unos 35 €/mes.

Hay que tener en cuenta que el profesional necesita unos equipos para desarrollar su trabajo (al menos un ordenador y una impresora), tiene que estar comunicado con los clientes (al menos móvil y ADSL), y necesita un medio de trasporte (aunque sea el abono trasporte de la ciudad). Esto supone unos 30 €/mes por los equipos (un equipo de 1000 € a amortizar en 3 años), unos 40 €/mes por las telecomunicaciones, y 40 por el abono transporte.
Con todo esto tenemos un coste mensual de 1201,67 €/mes (60,08 €/día). Y todo ello para alcanzar el Salario Mínimo Interprofesional.

Para ver cuál es el coste real de un CEE tendríamos que ver cuánto tiempo se va dedicar a hacer uno, y sumarle los costes directo que genera.

Como costes directos podríamos considerar 10 € de impresión, copias y encuadernación, y 15 del Registro de la Intervención Profesional en el Colegio (que de momento es obligatorio). Es decir, los costes directos son de 25 €.

Para el coste correspondiente al tiempo empleado, tenemos que considerar que de las 8 horas de trabajo del día, una parte de este tiempo el Técnico lo tiene que dedicar a los desplazamientos (hay que visitar los inmuebles), atender a los clientes, hacer presupuestos para futuros trabajos, llevar la contabilidad, archivar, etc. Las mil cosas que los autónomos sabemos que hay que hacer porque nadie las hace por nosotros. Podemos suponer que de las 8 horas de trabajo diario, 2 se pierden en estos menesteres. Por tanto, el coste de hora efectiva de trabajo quedaría en 10,01 €/hora (el resultado de dividir el coste diario entre 6). Lo dejamos en 10 por simplificar.

Una CEE sencilla necesita, a groso modo, 1 hora para la visita y toma de datos, 1,5 hora para meter los datos y analizar sombras, 1 hora para las propuestas de mejora, y 1,5 horas para otros trámites, impresiones, registro, tramites con el colegio, etc. En total unas 5 horas.

Por tanto el costecobrando el técnico el SMI, de una CEE es de 75 €. Si el técnico decidiese poner un precio ajustado a dicho coste (no pierde dinero, pero no gana más que su salario, en este caso el SMI), aplicando el IVA reglamentario (21%), dicho precio sería de 90,75 €.

Que un técnico trabaje al SMI creo que para toda persona de razón es lamentable. Me imagino que nadie se sacaría una muela, se dejaría operar, o defender en un juicio, por una persona que sabe que está tan mal pagada.
Lo más lamentable es que las ofertas por esta cantidad, como las que hacen algunas empresas y bancos de este país, son precios finales de los que hay que detraer la ganancia de estas sociedades, con lo que al técnico le llega, en el mejor de los casos, entre un 60 y un 40% de lo ofertado. O sea, que o cobra mucho menos de ese SMI, o tiene que hacer el trabajo en mucho menos tiempo, con lo que la ya ajustada calidad (5 horas dan para lo que dan) pasa a ser de risa.

Y como lo arreglamos.

Los técnicos: no aceptando trabajar por estas cantidades. Hagan la cuenta que yo he hecho, con sus gastos, con el sueldo que creen se merecen, con los tiempos en que son capaces de desarrollar un trabajo profesional, y plántense en el precio que cubra sus costes.

Los clientes: exigiendo que el trabajo se haga con las garantías mínimas. Exijan que le aporten el comunicado al colegio del trabajo, el justificante del SRC, que visiten su vivienda, lean el documento y si no se ajusta a la realidad de su edificio, denuncie al técnico ante el colegio profesional o los organismos competentes. Y huya de estas ofertas reclamos.

Creo que es de buena persona no desear para el prójimo lo que no quieres para ti. Cada vez que uno de ustedes (de nosotros, me meto también en el saco) acepta una de estas ofertas, como profesional o cliente, está contribuyendo a empobrecer la sociedad, está provocando que el paro suba, está contribuyendo a destruir el tan famoso estado de bienestar. En definitiva, está comprando papeletas, como empecé hablando, para que el próximo al que le toque, sea su hijo.


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